El Palacio de Hierro y sus Creativas Campañas Publicitarias

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Una de las campañas publicitarias más impactantes que he visto ultimamente, ha sido la realizada por la tienda por departamentos llamada "El Palacio de Hierro" (México) bajo el lema "Soy Totalmente Palacio". Evidentemente son campañas dirigidas hacia las mujeres, pero caracterizadas por una agresividad y explosión ingeniosa en su juego de palabras y en las historias que cautivan hasta al más reacio espectador.

Para algunos puede resultar demasiado agresivo el mensaje de sus comerciales, como la exageración de la vanidad en las mujeres, la necesidad que tienen ellas de comprar zapatos de manera inevitable o la existencia del amor a primera vista cuando ven los escaparates del Palacio de Hierro por primera vez, entre otros. Sin embargo no podemos negar el ingenio y la creatividad vertida en esta interesante campaña publicitaria.

Sobre la estrategia publicitaria y la creación del reconocido cliché "Totalmente Palacio" he encontrado un interesante análisis escrito por Rosales Reyes, P.: ?El efecto psicológico de la publicidad" en Contribuciones a las Ciencias Sociales, febrero 2008 en http://www.eumed.net/cccss/2008a/prr.htm que vale la pena leer:

Dado que, un vistazo al perfil del cliente nos permite entender la resistencia a comprar y la desconfianza ante la mercadotecnia que evidencian los individuos cuando tienen restricciones de presupuesto y suponen que los medios promocionan cosas innecesarias, la publicidad de ?El Palacio de Hierro? no trata de vender, sino de generar un modelo de conducta.

La empresa publicita un status de vida, un valor agregado de la personalidad y del arquetipo ideal de toda mujer: sentirse fuerte, decidida, invulnerable, desinhibida, libre de problemas y preocupaciones, por supuesto que la publicidad ofrece la posibilidad de lograr esta emancipación femenina: salir de compras.

Analicemos con más detalle el efecto psicológico del estereotipo. El enfoque del almacén puede entenderse a partir de su misión: ?Ofrecer a nuestros clientes la mejor experiencia de compra?, que complementa con la visión de ofrecer: ?servicios y productos de las más prestigiadas marcas nacionales e internacionales a precios competitivos, proporcionando así el más alto nivel de valor al cliente en el mercado?. Para entender la propuesta publicitaria compatible con el enfoque señalado, reflexionemos un poco acerca de lo que es un Palacio de Hierro.

La palabra palacio evoca magnificencia, tesoros y secretos. El palacio es la morada del rey, el refugio de las riquezas, simboliza la nobleza, el poder y la fortuna. Los palacios antiguamente también eran centro de convergencia territorial y social. Representaban el lugar de virtud para el lugar donde estaba construido, para el rey que lo habitaba y para el pueblo que lo contemplaba.

¿Por qué de hierro? Si a estos atributos agregamos el hecho de que el palacio es de hierro, encontramos la fortaleza, pero en la modernidad insertada en una fusión entre la magnificencia y esplendor que podría corresponder a tiempos pasados, y la volubilidad, sobre todo tecnológica de los tiempos actuales, el hierro ya no se entiende como una cualidad, sino como una metáfora del carácter y la decisión.

Las personas que ?aspiran? a este palacio de hierro evidentemente que no son reyes, sino reinas. Son mujeres con carácter, ?atrevidas?, "independientes" y "liberales" que, en lugar de ir con el psicoanalista, curan sus problemas con la adquisición de un vestido, unas zapatillas, unas medias, un bolso, un abrigo y múltiples accesorios para verse bien y sentirse a gusto. Comen con los ojos para guardar la línea, se elevan a niveles de ensueño cuando huelen lo nuevo y alcanzan el cielo sin más esfuerzo que elegir la altura de los tacones. El resultado psicológico de la repetición del mensaje es la creación de un cliché que se da por hecho y que imitan muchas mujeres, sin importar la edad. Así, sentirse ?Totalmente Palacio? surge como una actitud asociada a la convicción de lo que debe ser una mujer moderna.

El Palacio de Hierro ha explotado al máximo tal caracterización femenina de manera que es inevitable ver una imagen frívola y superficial pero sugerente y tentadora, que aunado a los recalcitrantes eslóganes como: ?Por suerte somos el Sexo Débil, el fuerte es el que carga las compras.?, crean un impacto que capta la atención de cualquier persona y especialmente de las féminas en formación de sus hábitos, pero a final de cuentas, lo presentado es un personaje que transmite un ruido muy especial al inconsciente de toda mujer: la vanidad, ¿acaso existe una mujer sin vanidad? La mujer mexicana la tiene y la demuestra a la menor provocación, aunque tal vez no todas tengan el poder adquisitivo que se requiere para ello, y particularmente para ser consumidoras de este almacén, la otra parte que si lo tiene, seguramente se enorgullecerá de una cosa: ser ?Totalmente Palacio?.

Hay otras tendencias psicográficas de origen material, que se asocian con la recurrencia y el contacto con patrones superiores de consumo. El ejemplo ilustrativo son los inmigrantes que sin cambiar necesariamente su conducta se inmiscuyen en un proceso de emulación, imitando y hasta superando la forma de consumo que otros individuos y grupos acostumbran.

Como las frases de las campañas publicitarias de El Palacio de Hierro son bastante creativas, te dejo algunas que he encontrado en la web de sapiensa de México:

Año Frases
1997
Porque un psicoanalista nunca entenderá el poder curativo de un vestido nuevo.
Porque sólo una buena esposa evita ir mucho de compras.
Porque la mejor forma de guardar la línea es comer con los ojos.
Porque nadie ha logrado envasar el olor a nuevo.
1998
Hay dos cosas que una mujer no puede evitar, llorar y comprar zapatos.
Sólo una frase separa a la niña de la mujer: "no tengo nada que ponerme."
Lo curioso es que lo que Ama un Ama de casa son las tiendas.
A las mujeres siempre nos sobran kilos y nos falta ropa.
Es más fácil conquistar a un hombre que a un espejo.
1999
Cada vez hay menos príncipes; por fortuna, cada vez hay más Palacios.
El amor a primera vista existe. Basta pararse frente a un escaparate.
El problema no es que me quede bien o mal, sino que ya me lo vieron.
Ningún hombre conoce la respuesta correcta a: "¿me quieres?" y "¿cómo me veo?"
Por suerte somos el Sexo Débil, el fuerte es el que carga las compras.
Las mujeres tenemos el vicio de comprar y es que no podemos ser perfectas.
2000
La prueba de que no somos superficiales, es que también nos preocupa nuestro interior.
Si preguntas mi talla, preferiré contestar mi edad.
Lo maravilloso de las tiendas es que siempre encuentras, lo que no andas buscando.
Yo sé cómo me veo. Si pregunto es para saber cuánto te gusto.
¿Quién es la vanidosa, la que se arregla o la que cree que así está bien?
2001
Si las paredes oyen, imagínate si los probadores hablaran.
La ropa cubre lo que eres y descubre lo que quieres ser.
Si las medias supieran la angustia que causan cuando se van, quizá regresarían.
Si te vistes para matar, prepárate para ver a alguien morir de amor.
Las mujeres queremos más que los hombres, por eso compramos más.
Sólo estoy viendo, en realidad quiere decir "no me despierten, estoy soñando."
2002
Si las mujeres no fueran de compras, los hombres no tendrían calcetines.
Si te digo que no me pasa nada, o no tengo nada, no me creas nada.
Ninguna mujer sabe lo que quiere, hasta que se lo ve puesto a otra.
Ni un hada madrina te saca de tantos apuros como un vestido negro.
Las tiendas existen porque la vanidad nunca muere.

Si quieres conocer un poco más sobre esta tienda por departamentos, te recomiendo que visites la web oficial de El Palacio de Hierro siguiendo este enlace.

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